Desde hace ya varios años, y en paralelo a su carrera como director, Guillermo del Toro ha venido amparando proyectos como productor bajo diferentes circunstancias. Comúnmente con directores debutantes y/o latinos, así como películas temáticamente más complejas sin cuya participación difícilmente saldrían a la luz. Obras como El Orfanato, Los Ojos de Julia, Don’t Be Afraid of the Dark y Splice han sido estrenadas bajo su alero, obviamente con diversos resultados. El caso más reciente es Mama, opera prima del argentino Andrés Muschietti, basada en su gran cortometraje del mismo nombre.
Luego de cinco años desaparecidas, las hermanas Victoria (Megan Charpentier) y Lily (Isabelle Nelisse) aparecen en una abandonada cabaña en un bosque, quedando a cargo de su tío Lucas (Nikolaj Coster-Waldau) y su pareja Annabel (Jessica Chastain), esta última sin interés alguno por la maternidad. La crianza de ambas hermanas se hace difícil para la pareja, principalmente por la pérdida de contacto con la civilización durante su desaparición, aunque también por una misteriosa presencia a la que las niñas dan el nombre de Mamá.
Ya desde un primer momento, la película sorprende por su elegancia en la puesta en escena. Hay una tranquilidad y una contemplación en la narración que en estos días es bastante difícil de encontrar. En lugar de un montaje y movimientos de cámara epilépticos, los realizadores optan por un enfoque de la vieja escuela, más amparado en la atmósfera que en la intensidad, donde incluso (y si mi memoria no me falla), no hay siquiera sangre derramada durante el transcurso de la película. Algo bastante loable, sin duda, y que desde ya supone una diferencia considerable en el campo del horror contemporáneo. Sin embargo, a la larga esto también termina siendo una de las grandes debilidades de la película, y lo que hace fracasar en momentos clave. Pasajes donde el horror debería hacerse patente, y la tensión debería ser la primera prioridad, se ven seriamente perjudicados por esta puesta en escena, donde finalmente no hay una variación en el ritmo y termina haciendo que simplemente las cosas sucedan.
Esta sobriedad en la puesta en escena también se traduce en el guión, también con dispares resultados. La primera mitad, a pesar de algunas obviedades (como la presentación del personaje de Jessica Chastain), es tremendamente sólida, con un desarrollo narrativo muy bien ejecutado y una notable cohesión entre los diferentes departamentos de la película. Sin embargo, en la segunda parte, la película se ve dañada por confusiones en el guión y unos hoyos argumentales considerables. Ya entrado en el tercer acto, se nota que la idea de los realizadores era tirar toda la carne a la parrilla, aunque esto lamentablemente deriva en que cualquier cohesión narrativa se disuelva (curiosamente, es justamente acá donde la puesta en escena en momentos de horror/tensión resulte más efectiva).
En esencia, Mama es una reinterpretación de la leyenda de La Llorona. Los paralelismos entre ambas historias son notorios, y considerando que el director y su hermana productora (ambos también autores de la historia) son argentinos, no resulta descabellado pensar que tomaron esta famosa leyenda latinoamericana como base para su película. Una obra con sus fallos (algunos no menores), pero que de todas formas supone un auspicioso debut para Andrés Muschietti.
Trailer:
Cortometraje original:

Me gusto mucho esta película y eso que no soy precisamente fanática de este género.
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