lunes, 17 de abril de 2017

Split (2016) : Fragmentando la mente

Henos aquí, nuevamente. Han pasado tres años y medio desde nuestra última publicación en este blog destinado a entregarles nuestras opiniones sobre aquellas películas nos dejaron al borde del asiento, o aquellas que nos hicieron reir y también esas que simplemente nos enseñan "lo que NO se debe hacer". Pero bueno, aquí de vuelta, manos a la obra.

Durante un largo tiempo el realizador M.Night Shyamalan ha estado completamente alejado del estilo que lo hizo reconocido mundialmente. El Shyamalan de los últimos años, no ha sido el mismo del que nos regaló EL SEXTO SENTIDO (1999) y nos mostró la maestría de UNBREAKABLE (2000). Pero la larga espera y los fracasos de sus últimas películas han culminado con el realizador recuperando algo de sus raices de inicios de su carrera. Aquí y ahora nos detendremos para hablarles de SPLIT.

SPLIT es una brisa de aire fresco, un thriller que, en lo personal, capturó completamente mi atención de principio a fin. Shyamalan nos presenta varias cosas interesantes. Primeramente tenemos una historia llena de tensión y traumas. Por otro lado, una reflexión bastante singular, un transfondo sobre las capacidades del cerebro y la evolución de los seres humanos. El film triunfa, precisamente, por una historia acertada acompañada de una maravillosa actuación de James McAvoy. 

Debido a un trauma de la infancia temprana, Kevin (James McAvoy) sufre trastorno de identidad disociativo (DID), más comúnmente conocido como trastorno de personalidad múltiple. Dentro de él conviven 23 identidades diferentes. El problema surge cuando, Dennis, una de las personalidades, rapta a tres jóvenes mujeres, las cuales serán ofrecidas a la personalidad número 24, que está por aflorar. 

SPLIT parte de una sencillez aplastante como película, diseñada con solo personajes necesarios y locaciones específicas. A veces, menos es más. Con gran habilidad nos entrega información, y de manera muy astuta nos permite ir uniendo las piezas de un rompecabezas que se vuelve cada vez más atractivo, es entonces que, para el momento en el que tenemos el cuadro completo, todo lo realmente importante, tiene sentido. Sin duda es un acercamiento a la mejor versión de M.Night Shyalaman. La construcción de Kevin como un personaje creíble depende, y mucho, de la elección de un actor capaz de sobrevivir a la exigencia y fluidez que requiere crear a tantas diferentes personas en tu cabeza. La hazaña de interpretar a este monstruo recae sobre James McAvoy. Las diferentes personalidades de Kevin se revelan de manera hipnótica, con características destacadas en cada uno de ellos. McAvoy se adueña de cada plano y su presencia es aterradora. 

Aún así, no todo es maravilla y la película no es la excepción. Si bien, puedo considerarla una excelente película, eso no la hace perfecta. Hay cosas que quedan en el aire, y ciertas situaciones que carecen de entendimiento, y por supuesto, la inevitable aparición del mismo director (aunque en comparación con otras de sus películas, es un poco más sutil). En su mayor defecto, el film de Shyamalan, pareciera perder el norte en pequeñas oportunidades, lo cual afecta a su ritmo. Sin embargo, todos los "peros" que pueda tener la película son perdonados. Pues para aquellos que conocen los éxitos de M.Night Shyamalan, descubrirán que SPLIT va entregando algunas pistas muy interesantes (spoiler alert: atentos a la banda sonora), las cuales culminan con un final que saca aplausos y que deja la sensación que quizás esto no ha terminado. 

La verdad es que podría decir muchas más cosas sobre SPLIT, pero me es inevitable hacerlo sin dar uno que otro spoiler, y lo cierto es que no es para nada nuestra intención como críticos. Sin duda alguna los invito a que puedan verla. A la última película de M.Night Shyamalan le entrego 8 de 10 Tiburones.

Sigan atentos a más publicaciones, no olviden escribir sus propias opiniones, de compartir sus gustos y críticas; sigannos en Facebook. Hasta la próxima.


Trailer:


sábado, 26 de octubre de 2013

Mama (2013): Porque amor de madre hay uno solo…

por Carlos Urquieta López


Desde hace ya varios años, y en paralelo a su carrera como director, Guillermo del Toro ha venido amparando proyectos como productor bajo diferentes circunstancias. Comúnmente con directores debutantes y/o latinos, así como películas temáticamente más complejas sin cuya participación difícilmente saldrían a la luz. Obras como El Orfanato, Los Ojos de Julia, Don’t Be Afraid of the Dark y Splice han sido estrenadas bajo su alero, obviamente con diversos resultados. El caso más reciente es Mama, opera prima del argentino Andrés Muschietti, basada en su gran cortometraje del mismo nombre.

Luego de cinco años desaparecidas, las hermanas Victoria (Megan Charpentier) y Lily (Isabelle Nelisse) aparecen en una abandonada cabaña en un bosque, quedando a cargo de su tío Lucas (Nikolaj Coster-Waldau) y su pareja Annabel (Jessica Chastain), esta última sin interés alguno por la maternidad. La crianza de ambas hermanas se hace difícil para la pareja, principalmente por la pérdida de contacto con la civilización durante su desaparición, aunque también por una misteriosa presencia a la que las niñas dan el nombre de Mamá.

Ya desde un primer momento, la película sorprende por su elegancia en la puesta en escena. Hay una tranquilidad y una contemplación en la narración que en estos días es bastante difícil de encontrar. En lugar de un montaje y movimientos de cámara epilépticos, los realizadores optan por un enfoque de la vieja escuela, más amparado en la atmósfera que en la intensidad, donde incluso (y si mi memoria no me falla), no hay siquiera sangre derramada durante el transcurso de la película. Algo bastante loable, sin duda, y que desde ya supone una diferencia considerable en el campo del horror contemporáneo. Sin embargo, a la larga esto también termina siendo una de las grandes debilidades de la película, y lo que hace fracasar en momentos clave. Pasajes donde el horror debería hacerse patente, y la tensión debería ser la primera prioridad, se ven seriamente perjudicados por esta puesta en escena, donde finalmente no hay una variación en el ritmo y termina haciendo que simplemente las cosas sucedan.

Esta sobriedad en la puesta en escena también se traduce en el guión, también con dispares resultados. La primera mitad, a pesar de algunas obviedades (como la presentación del personaje de Jessica Chastain), es tremendamente sólida, con un desarrollo narrativo muy bien ejecutado y una notable cohesión entre los diferentes departamentos de la película. Sin embargo, en la segunda parte, la película se ve dañada por confusiones en el guión y unos hoyos argumentales considerables. Ya entrado en el tercer acto, se nota que la idea de los realizadores era tirar toda la carne a la parrilla, aunque esto lamentablemente deriva en que cualquier cohesión narrativa se disuelva (curiosamente, es justamente acá donde la puesta en escena en momentos de horror/tensión resulte más efectiva).

En esencia, Mama es una reinterpretación de la leyenda de La Llorona. Los paralelismos entre ambas historias son notorios, y considerando que el director y su hermana productora (ambos también autores de la historia) son argentinos, no resulta descabellado pensar que tomaron esta famosa leyenda latinoamericana como base para su película. Una obra con sus fallos (algunos no menores), pero que de todas formas supone un auspicioso debut para Andrés Muschietti.

Trailer:


Cortometraje original:

martes, 22 de octubre de 2013

The Kings of Summer: "Porque vivir cuando puedes ser quien Manda"

por Ariel Valdivia Romero



Ya era hora de volver, terminó nuestros momentos de duelo luego del capitulo final de Breaking Bad. Pero la vida sigue, las series siguen y el cine sigue.

En esta nueva instancia, les daré a conocer mis opiniones sobre una nueva comedia quizás no muy conocida pero que merece ser memorable. En este caso Chris Galletta, guionista del Show de David Letterman, se une al joven realizador Jordan Vogt-Roberts, juntos debutan en la comedia del 2013, THE KINGS OF SUMMER.

Tres jóvenes amigos de secundaria, hacen un intento de evadir sus familias autoritarias mediante la construcción de un nuevo hogar en los bosques cercanos, buscando como objetivo, hacer de ellos hombres.
Créanlo o no, esa es la historia, de eso trata la película básicamente. Una historia con una simpleza extraordinaria, con un guión realista y un sarcasmo del que pocos llegan a reír.

El protagonista de THE KINGS OF SUMMER es un muchacho de quince años llamado Joe, que mantiene una complicada relación con su padre viudo, Frank. Por otro lado, está el mejor amigo de Joe, Patrick, que sufre de todo lo contrario; en su intento de ser modernos y despreocupados, sus padres resultan ser ridículos, sobreprotectores y tan cariñosos que, literalmente, le provocan urticaria. Joe consigue convencer a Patrick, y, sin que sepamos muy bien cómo ni por qué, a Biaggio, para llevar a cabo una descabellada idea. Fugarse de sus casas a un claro en el bosque, y allí construir una casa, donde ellos establecerán las reglas, lejos de las exigencias y del control paterno. Olvidar las reglas de vivir bajo el techo de alguien más, tener su propio techo y hacer de las vacaciones un verano maravilloso.

Tal como pasa en las mayorías de las películas sobre jóvenes  los directores fallan en intentar retratar la vida cotidiana de sus personajes, desconociendo por completo el mundo juvenil. Vogt-Roberts ha sabido captar los altibajos de una época de la vida tan compleja y llena de contradicciones casi a la perfección, aportando una frescura, una imagen y una alegría que contagian al espectador, tenga la edad que tenga. Sin duda alguna, la presencia de sus tres jóvenes protagonistas, cuyas interpretaciones son, simplemente, soberbias, lo que ayuda increíblemente a la historia. A través de ellos podemos contemplar casi toda la gama de emociones que trae la adolescencia, de la rebeldía al arrepentimiento, del entusiasmo del primer amor al dolor del desengaño, de la amistad a la amargura y la reconciliación.

A pesar de pequeñas dificultades en mantener el ritmo de la película, el resultado final es gratificante. No solo por los pequeños momentos de ironías y sarcasmos que solo a algunos los hará sacar una carcajada. Si no que el personaje de Biaggio, interpretado por Moises Arias, se une al salón de la fama de personajes turbios y memorables en comedias; luego de la agradecida existencia de McLovin en la película SUPERBAD, existe Biaggio en THE KINGS OF SUMMER.

Sin duda, no es una comedia para todos, pero es una muy buena comedia. Una entretenida película para ver en alguna tarde, quizás incluso para llegar a analizarla más profundamente. Pero lo que es un hecho, es que se las recomiendo completamente. Ha THE KINGS OF SUMMER le doy 8 de 10 Tiburones.


Muchos Saludos a todos los lectores de TIBURON19, estén atentos a la siguiente publicación.



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sábado, 5 de octubre de 2013

Breaking Bad: Felina (Series Finale)

por Carlos Urquieta López


Luego de cinco temporadas, el pasado 29 de septiembre llegó a su fin una de las series más aclamadas de los últimos años. Y lo hizo a lo grande, sin duda, encontrándose en la cresta de la ola tanto creativamente como en la recepción del público (el final fue visto por más de 10 millones de personas, el más alto de toda la serie).

Escrito y dirigido por el creador y showrunner de la serie, Vince Gilligan, Felina se plantea como un episodio conscientemente muy diferente a los inmediatamente anteriores. Luego de la intensidad de Ozymandias y la introspección de Granite State, se siente desde un comienzo como un episodio marcado por la fatalidad e inevitabilidad de lo último, de ponerle punto final a las cosas. Es debido a lo anterior que el episodio se encarga de ir cerrando cada línea narrativa, y precisamente por esto, es que en realidad, no pasa nada nuevo, sino que toma todo lo anterior para darle el cierre necesario. Desde los primeros episodios de esta quinta temporada, he pensado que Breaking Bad realmente terminó en la anterior, la cuarta, con la victoria de Heisenberg por sobre Gustavo Fring, y que todo el resto viene a ser el desenlace de la historia, una temporada completa para terminar con el viaje de Walter White y su descenso a los infiernos, por lo que este series finale vendría a ser una suerte de desenlace del desenlace, lo cual también explicaría la estructura narrativa de la última temporada completa.

Felina es un final nostálgico por esencia. Y no porque ponga su vista hacia atrás, como rememorando todo lo que ha ocurrido en la serie, sino porque encara todas las consecuencias acarreadas a través de estas cinco temporadas. A raíz de esto, y a pesar de ser un episodio final tremendamente satisfactorio, no deja de ser interesante lo amargo que resulta cuando se empieza a descascarar todo aquello que se encarga de finalizar: la destrucción total de una familia, la caída final de un imperio, el quiebre de una sociedad y amistad, y por sobre todo, el sinsentido y la nada de la empresa acometida por Walter White, donde finalmente, todos pierden. En este series finale, Walter White es un alma en pena paseándose por cada integrante importante de su vida para aclarar sus errores y/o saldar sus deudas pendientes (en una de las mejores escenas, Walter aclara las cosas con Skyler, y luego, observa ya a lo lejos a su hijo por última vez, sin contacto alguno).

Como no podía ser de otra forma, la resolución final del episodio (y por ende, de la serie) involucra a la otra gran parte de la historia. Más que como una forma de recuperar su dinero, Walter White vuelve a relacionarse con el grupo de Jack para poner las cosas en orden. Y eso por supuesto que incluye a Jesse Pinkman. Resulta también interesante que a pesar de la poca presencia del personaje de Aaron Paul en este final (tiene apenas unas tres escenas), esta es tan importante que hasta se siente que hubiese estado durante todo el capítulo. Walter White hace su último gran sacrificio para liberar a Pinkman (¿dejando las cosas a mano, quizás?), en un escenario donde claramente no hay lugar para el perdón, pero sí para el dejar ir (la escena de la última interacción entre ambos también es una de las mejores del episodio, y sin duda, también una de las más emotivas).

El series finale de Breaking Bad resulta muy satisfactorio y hasta sumamente relevante en el mundo de la ficción televisiva. Una serie que supo cuando terminar, y cómo hacerlo (no recuerdo otra que su mejor temporada sea la última), quedando finalmente una serie impecable e inscrita desde ya en la historia de la televisión. Un gran triunfo para Vince Gilligan y todo su equipo.

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sábado, 28 de septiembre de 2013

This is the End (2013): A tomar, a tomar, que el mundo se va acabar…

por Carlos Urquieta López


Desde que se anunció esta película, o más particularmente, desde que se liberó su primer tráiler, This is the End destacó rápidamente por lo descabellada y curiosa de su propuesta. Celebridades hollywoodenses interpretándose a ellos mismos en un entorno ciertamente extraordinario, y en clave comedia, dejaba a la película en un terreno inmediatamente distinto a sus potenciales competidoras. No necesariamente algo novedoso, pero sí especialmente interesante, considerando a sus participantes.

En término narrativos, la historia de This is the End es bastante simple: Jay Baruchel viaja a Los Angeles a encontrarse con su amigo Seth Rogen, quienes finalmente deciden asistir a una fiesta llena de celebridades en la nueva casa de James Franco. Sin embargo, nunca se imaginaron que en plena celebración estaba por desatarse el mismísimo fin del mundo, donde apenas un puñado de los invitados deberán esforzarse por sobrevivir (y aguantarse) en el interior del hogar de Franco.

Esta simpleza narrativa es justamente la gran falencia de la película dirigida por Evan Goldberg y Seth Rogen. Lo que en un principio es su punto fuerte (ver a celebridades en situaciones hilarantes y hasta absurdas) se va diluyendo conforme avanza lo poco que hay de historia. Una vez finalizado el primer acto, prácticamente no hay más historia hasta ya bien entrado el tercero, y por ende no avanza, haciendo que la película caiga notablemente en ritmo e interés, e incluso con unos pasajes totalmente innecesarios. Sin embargo, da la sensación que los mismos realizadores están muy al tanto de esto, jugándose finalmente todas sus cartas en las interacciones entre los integrantes del elenco, y es aquí donde la película triunfa notablemente. Ante la carencia narrativa, la película se la juega con las habilidades de sus propios actores, donde la química entre ellos resulta fundamental. El elenco sabe que están poniéndose en ridículo bajo un entorno extraordinario, y se nota que están todos de acuerdo en llevarlo al límite (aunque con distintos grados de éxito). Prácticamente todo lo bueno de la película radica en los one-liners de lo que los actores hacen gala, tanto sobre ellos mismos, como del resto.

Es por estas razones que This is the End resulta una película que vale la pena ver: más allá de lo que cuenta, e incluso el cómo, están los encargados de mover los hilos. Es posible afirmar que con otro elenco la película habría fallado miserablemente: en una obra donde claramente la historia no es su fuerte, todo el peso se lo llevan los actores. Finalmente, esto hace que la película esté planteada de forma muy hábil e inteligente, sabiendo donde potenciar sus ventajas, lo cual la hace una muy buena comedia para pasar un buen rato.

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lunes, 23 de septiembre de 2013

Dragon Ball Z "La Batalla de los Dioses" : La historia de la batalla está por cambiar

por Ariel Valdivia Romero


Desde nuestra niñez ha existido un anime que ha tenido la calidad para trascender generaciones, y convertir en fanáticos a muchos de nosotros.  No hay duda de que Dragon Ball es un fenómeno mundial. Dejando el manga (historieta japonesa) de lado, ha existido una franquicia enorme a partir de las series de televisión y las animaciones en video. Pero más allá de todo eso, han habido 17 películas de Dragon Ball estrenadas en los cines japoneses desde 1986. Sin embargo, ha pasado más de una década desde que la última de ellas apareció en la pantalla grande en 1996. Y ahora, después de un largo tiempo llega una nueva película de Dragon Ball, llamada "Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses"

Bills, un Dios de la Destrucción encomendado de conservar el equilibrio en el universo, despierta de un largo sueño, 39 años antes, ya que un Pez Oráculo le había presagiado que un adversario poderoso saldría ante él, el Super Saiyajin Dios. Ahora, al oír rumores de que un Saiyajin venció al señor galáctico Freezer, Bills sigue la pista de el guerrero Goku, con la intención de encontrar al supuesto Saiyajin Dios.

Primeramente, debo decir que a mi parecer han habido una cantidad innumerable de críticas negativas de los espectadores hacia la película y, por sobretodo, fanáticos de la serie. Muchas de ellas dejando en claro de que prácticamente el film arruinó la saga de Dragon Ball. La verdad, es que sinceramente no comprendo muchas de las críticas hacia esta película y discrepo de ellas en su gran mayoría. Me da la impresión que gran parte del público esperaba una finalización espectacular a la serie de Dragon Ball Z, con una película que definiría todo lo que vimos por años, osea, un MASTER PIECE impensado, pero, se encontraron por lo que era. Una película más de Dragon Ball Z para la colección, a mi parecer, una transición. 

Para los que no saben, Akira Toriyama, creador de Dragon Ball. Tiene planeado hacer una nueva temporada de Dragon Ball Z, siguiendo una historia a partir de lo que se ve en la película, cuando la vean comprenderán; dejando a Dragon Ball GT como un universo paralelo que no debe tomarse en cuenta.

Desde el comienzo la película es un completo homenaje para los fans de la saga y va recorriendo varios personajes y tópicos de esta serie. Una parte muy importante de la película se desarrolla entre bromas más típicas de la serie original de Dragon Ball que nos hará sonreír o incluso hacernos reír.  Poco a poco evoluciona hacia algo un poco más serio y podemos ver las esperadas peleas, y un nuevo nivel de Super Saiyajin; a pesar de que esperaba algo mucho más duradero y emocionante en la batalla, creo que no decepciona. Mientras que las últimas películas de Dragon Ball , especialmente las películas de DBZ , han estado basadas en la acción, "La batalla de los dioses" esta mucho más centrada en dar alegres momentos de comedia que se centran en una amenaza inminente. Es un viaje nostálgico que va de la mano de los personajes de una serie que disfrutamos tanto. La situaciones que suceden, los conflictos propios de los personajes más importantes, como Vegeta, y la entretenida aparición de Pilaf y sus secuaces  transforman a la película en un tour del recuerdo de los episodios emitidos por televisión.

La nueva transformación del Super Saiyajin, el nivel Dios, es un tema que creo que fue decepcionante para muchos (intentando comprender algunas críticas sin sentido que leí por ahí). Creo que más de algún fanático esperaba una transformación extraordinaria; Goku con el pelo más largo, que le saliera barba, que le crecieran ocho colas y un cuerno; la verdad no lo sé, pero debo aclarar de que no es nada espectacular por su apariencia sino por su cantidad de poder y por lo que significa alcanzar tal nivel. 
El villano principal de la película es Bills. Y a diferencia de los enemigos de películas anteriores, es un dios que hace que el mismo Kaio-sama y los supremos kaio-samas le teman. Sin embargo, comprenderemos de que él es solo la punta de un iceberg. Con una fuerza capaz de doblegar al mismo, orgulloso príncipe de los Saiyajin.

Quisiera decir más, pero me es difícil hacerlo sin dar algún spoiler, que le pueda arruinar la película a quien no la ha visto aún.

Si puedo decir que,La Batalla de los Dioses ofrece un marcado contraste en la calidad de animación que ha cambiado desde los años 90. Las nuevas técnicas de animación CG permiten tomas de cámara que habrían sido increíblemente costosas y difíciles en la animación dibujada a mano. Pero más que eso, los cambios en la tecnología de animación permiten mostrar fácilmente cuáles son las peleas más bellas de todo Dragon Ball (visualmente hablando). La batalla final entre Goku y Bills lo demuestra perfectamente con las cámaras persiguiéndolos, mostrando giros y movimientos a través de el cielo.

A la película "Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses" le entregaré 7 de 10 Tiburones, pues siendo un fan, no solo fue entretenida sino que dio gusto ver algo nuevo de esta franquicia. Y debo recordarles, este film no es el final legendario que muchos creían que sería, sino que es una película más como muchas otras de DBZ.

Espero que les guste, y manténganse atentos a la próxima publicación de TIBURÓN 19.


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sábado, 14 de septiembre de 2013

The Game (1997): Para el hombre que lo tiene todo

por Carlos Urquieta López


Luego del gran éxito que alcanzó con Se7en, y gracias a que esta película finalmente logró ponerlo en el mapa, David Fincher se lanzó de lleno a completar la película que venía realizando casi en paralelo a la protagonizada por Brad Pitt. El resultado sería The Game, una película que con el tiempo resultaría eclipsada dentro de la filmografía del director. Injustamente o no, ya veremos.

Nicholas Van Orton (Michael Douglas) es un exitoso y millonario banquero, aunque con una vida amarga y vacía. El día de su cumpleaños número 48 (el mismo en que su padre se suicidó), recibe de parte de su hermano Conrad (Sean Pean) un regalo que consiste en una tarjeta que debe cobrar ante la misteriosa compañía Consumer Recreation Services, CRS, la cual ofrece un aún más extraño y misterioso servicio: lo que ellos llaman, el juego.

Considerando el argumento a nivel más básico de la película, es seguro afirmar que The Game toma su gran fortaleza en presentarse como un intrincado (y a veces tramposo) puzzle, donde entre más se desarrolla la narración, más se pierde la confianza con el entorno y los personajes. El fuerte sentido de paranoia que invade al film desde el segundo acto en adelante, se refuerza notablemente con la elegante puesta en escena de David Fincher, quien, quizás por los personajes que constituyen la base de su película, opta por una dirección de arte mucho más sobria que en su anterior obra.

El trust no one se hace el gran motor temático de la película, y se nota que los realizadores están conscientes de aquello. Y a fin de cuentas, este puede ser la gran debilidad de la película. Ya pasada la primera mitad del metraje, tanto giro narrativo a la vuelta de la esquina llega a cansar, hasta el nivel de perder interés en ciertos pasajes de la historia: ¿para qué darse el tiempo de preocuparse si las cosas van a estar patas para arriba en un par de minutos?

En mi opinión personal, el último acto es sin duda lo mejor y mejor ejecutado del film. Ciertos momentos pueden ser predecibles, pero la tensión es permanente y el interés por la resolución crece a cada minuto, hasta llegar a un clímax realmente de antología.

En esencia, The Game es el episodio larga duración de The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida) mejor filmado. O al menos el con la puesta en escena más elegante. La película de Fincher comparte varias semejanzas temáticas y argumentales con la serie de Rod Serling, por lo que no sería de extrañar que sus guionistas se hayan inspirado en algún episodio de aquella serie.

No recuerdo exactamente en qué momento, pero sí que David Fincher categorizaba las películas en dos: films y movies. La primera, correspondía a películas que no sólo interesaban al público sino también a profesionales del cine, tanto por su prolijidad técnica como narrativa/temática (por ejemplo, Fight Club). La segunda, se refiere a obras realizadas ya mirando hacia el gran público, con un acercamiento mucho más masivo. The Game correspondería a esta última. Una película que ha quedado, a mi juicio, injustamente relegada a una suerte de “segunda categoría” dentro de la filmografía del director, probablemente por su mirada más popular, aunque no por eso menos interesante. Muy recomendable.

Trailer: