sábado, 28 de septiembre de 2013

This is the End (2013): A tomar, a tomar, que el mundo se va acabar…

por Carlos Urquieta López


Desde que se anunció esta película, o más particularmente, desde que se liberó su primer tráiler, This is the End destacó rápidamente por lo descabellada y curiosa de su propuesta. Celebridades hollywoodenses interpretándose a ellos mismos en un entorno ciertamente extraordinario, y en clave comedia, dejaba a la película en un terreno inmediatamente distinto a sus potenciales competidoras. No necesariamente algo novedoso, pero sí especialmente interesante, considerando a sus participantes.

En término narrativos, la historia de This is the End es bastante simple: Jay Baruchel viaja a Los Angeles a encontrarse con su amigo Seth Rogen, quienes finalmente deciden asistir a una fiesta llena de celebridades en la nueva casa de James Franco. Sin embargo, nunca se imaginaron que en plena celebración estaba por desatarse el mismísimo fin del mundo, donde apenas un puñado de los invitados deberán esforzarse por sobrevivir (y aguantarse) en el interior del hogar de Franco.

Esta simpleza narrativa es justamente la gran falencia de la película dirigida por Evan Goldberg y Seth Rogen. Lo que en un principio es su punto fuerte (ver a celebridades en situaciones hilarantes y hasta absurdas) se va diluyendo conforme avanza lo poco que hay de historia. Una vez finalizado el primer acto, prácticamente no hay más historia hasta ya bien entrado el tercero, y por ende no avanza, haciendo que la película caiga notablemente en ritmo e interés, e incluso con unos pasajes totalmente innecesarios. Sin embargo, da la sensación que los mismos realizadores están muy al tanto de esto, jugándose finalmente todas sus cartas en las interacciones entre los integrantes del elenco, y es aquí donde la película triunfa notablemente. Ante la carencia narrativa, la película se la juega con las habilidades de sus propios actores, donde la química entre ellos resulta fundamental. El elenco sabe que están poniéndose en ridículo bajo un entorno extraordinario, y se nota que están todos de acuerdo en llevarlo al límite (aunque con distintos grados de éxito). Prácticamente todo lo bueno de la película radica en los one-liners de lo que los actores hacen gala, tanto sobre ellos mismos, como del resto.

Es por estas razones que This is the End resulta una película que vale la pena ver: más allá de lo que cuenta, e incluso el cómo, están los encargados de mover los hilos. Es posible afirmar que con otro elenco la película habría fallado miserablemente: en una obra donde claramente la historia no es su fuerte, todo el peso se lo llevan los actores. Finalmente, esto hace que la película esté planteada de forma muy hábil e inteligente, sabiendo donde potenciar sus ventajas, lo cual la hace una muy buena comedia para pasar un buen rato.

Trailer:

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