sábado, 14 de septiembre de 2013

The Game (1997): Para el hombre que lo tiene todo

por Carlos Urquieta López


Luego del gran éxito que alcanzó con Se7en, y gracias a que esta película finalmente logró ponerlo en el mapa, David Fincher se lanzó de lleno a completar la película que venía realizando casi en paralelo a la protagonizada por Brad Pitt. El resultado sería The Game, una película que con el tiempo resultaría eclipsada dentro de la filmografía del director. Injustamente o no, ya veremos.

Nicholas Van Orton (Michael Douglas) es un exitoso y millonario banquero, aunque con una vida amarga y vacía. El día de su cumpleaños número 48 (el mismo en que su padre se suicidó), recibe de parte de su hermano Conrad (Sean Pean) un regalo que consiste en una tarjeta que debe cobrar ante la misteriosa compañía Consumer Recreation Services, CRS, la cual ofrece un aún más extraño y misterioso servicio: lo que ellos llaman, el juego.

Considerando el argumento a nivel más básico de la película, es seguro afirmar que The Game toma su gran fortaleza en presentarse como un intrincado (y a veces tramposo) puzzle, donde entre más se desarrolla la narración, más se pierde la confianza con el entorno y los personajes. El fuerte sentido de paranoia que invade al film desde el segundo acto en adelante, se refuerza notablemente con la elegante puesta en escena de David Fincher, quien, quizás por los personajes que constituyen la base de su película, opta por una dirección de arte mucho más sobria que en su anterior obra.

El trust no one se hace el gran motor temático de la película, y se nota que los realizadores están conscientes de aquello. Y a fin de cuentas, este puede ser la gran debilidad de la película. Ya pasada la primera mitad del metraje, tanto giro narrativo a la vuelta de la esquina llega a cansar, hasta el nivel de perder interés en ciertos pasajes de la historia: ¿para qué darse el tiempo de preocuparse si las cosas van a estar patas para arriba en un par de minutos?

En mi opinión personal, el último acto es sin duda lo mejor y mejor ejecutado del film. Ciertos momentos pueden ser predecibles, pero la tensión es permanente y el interés por la resolución crece a cada minuto, hasta llegar a un clímax realmente de antología.

En esencia, The Game es el episodio larga duración de The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida) mejor filmado. O al menos el con la puesta en escena más elegante. La película de Fincher comparte varias semejanzas temáticas y argumentales con la serie de Rod Serling, por lo que no sería de extrañar que sus guionistas se hayan inspirado en algún episodio de aquella serie.

No recuerdo exactamente en qué momento, pero sí que David Fincher categorizaba las películas en dos: films y movies. La primera, correspondía a películas que no sólo interesaban al público sino también a profesionales del cine, tanto por su prolijidad técnica como narrativa/temática (por ejemplo, Fight Club). La segunda, se refiere a obras realizadas ya mirando hacia el gran público, con un acercamiento mucho más masivo. The Game correspondería a esta última. Una película que ha quedado, a mi juicio, injustamente relegada a una suerte de “segunda categoría” dentro de la filmografía del director, probablemente por su mirada más popular, aunque no por eso menos interesante. Muy recomendable.

Trailer:

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