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miércoles, 4 de septiembre de 2013

TT3D Closer to the Edge: El hecho de que respires, no significa que estás vivo

por Ariel Valdivia Romero


Desde un inicio pretendemos darle el espacio a todos los estilos y formas de Cine, para publicar nuestros comentarios al respecto. Dentro de esta política de mostrar incluso esos filmes que desconocen, e intentar darles vuelta la cabeza pensando "LA QUIERO VER!!!" o un simple "mmm...interesante" con la mano en el mentón, será esta publicación el primer review de una película documental en TIBURON19. 

En el borde de Inglaterra - y al borde de la cordura, algunos podrían decir - un grupo de motociclistas anualmente arriesgan sus vidas para competir en la Isla de Man en las carreras del Tourist Trophy (TT). Uno de estos maniáticos adictos a las tuercas, es un obsesionado chascón y sabio del automovilismo llamado Guy Martin; el tipo que para los documentalistas es el objeto ideal. Todos estos son los sucesos del documental "TT3D: Closer to the Edge" 

Guy Martin, junto a otros grandes motociclistas - tales como el joven Hutchinson - se encargaran de llevarnos por el proceso de antes y durante el periodo de carreras, donde no solo conocemos lo que hacen, sino que también lo que piensan y lo que sienten al momento de estar en la pista, de ganar, y del instante que por menos de una milésima de segundo creyeron y pensaron "Hasta aquí llego yo". Esto, acompañado por las hilarantes historias del hiperquinético Guy Martin, con increíbles secuencias de acción y un impresionante paisaje,  crean un documental apasionante que se dobla en el cuestionamiento de la elección de arriesgar tu vida. Una afirmación del viaje del placer y el peligro de la pista, para cualquier persona con un látido en el corazón, y que no necesariamente deba tener gasolina por sangre en las venas.

La película cuenta con varios pilotos del circuito de las motocicletas, incluyendo a John McGuinness, Conor Cummins e Ian Hutchinson. McGuinness es conocido por ser el más exitoso piloto del TT con vida, después de haber ganado la competencia quince veces y tener unos cuantos records que hasta el día de hoy se mantienen imbatidos. Connor Cummins, uno de los pilotos mas joven en la historia del TT, y el héroe local para ganar la competencia anual y el mismo Guy Martin, quien siendo el protagonista del documental, es el favorito de siempre y que jamás ha ganado. La película revela cómo, desde hace más de 100 años, los pilotos han llegado a la Isla de Man para competir. El relato sugiere que el TT ha encendido siempre un compromiso para los competidores mucho más potente que cualquier otro evento de carreras, y desde el inicio de la carrera más de 200 personas han muerto. "Closer to the Edge", no solo nos divierte, sino nos traslada a aquellos duros momentos en que el peligro y el riesgo se vuelven una pesadilla y la realidad, para todos aquellos fanáticos de las tuercas; al mismo tiempo la capacidad de sobrellevar la tragedia, no solo por parte de los colegas motociclistas sino que también por la familia.

El Tourist Trophy de la Isla de Man es cine puro - una loca combinación de cuero y máquinas que clama unas cuantas vidas casi todo los años - y el director
Richard De Aragues muestra a los pilotos en sus intrépidas actitudes. Nos traslada a la emocion de estas motos que recorren pequeñas villas a 200 millas por hora, en donde el pequeño margen de error en el camino nos hace sentir un poco de esa adrenalina y la posibilidad de quizás no llegar a la meta.

Peter Bradshaw, reconocido crítico de The Guardian dio a la película 4 estrellas de 5 y dijo que "Es un saturnal de excitación, saturados de emoción y una sensación de peligro que es casi espiritual." Yo simplemente tengo dos palabras para describir a esta película "Maravillosa" y "Excelente!". Hasta ahora la que gana el puntaje mas alto, pues a "TT3D: Closer to the Edge" le doy 9 Tiburones de 10, y mi absoluta recomendación. 

Disfrutenla, y mantengase atentos a la próxima publicación de TIBURON19.

Trailer:




domingo, 25 de agosto de 2013

John Dies at the End (2012): de verdad se llama así, a mí no me miren…

por Carlos Urquieta López

En un principio, cuando me decía “ya, si tengo que elegir una película para partir y listo”, nunca pensé que eso podía ser tan difícil. ¿Cuál hacer? ¿Una vieja o una nueva? ¿Una conocida o una desconocida? ¿Una buena o una mala? Las posibilidades son prácticamente infinitas, sobre todo cuando se está partiendo. Así que finalmente, rastreando varias alternativas de las que he visto en el año, me quedé con la última de Don Coscarelli. Las razones, después del salto.

John Dies at the End viene a terminar con la ausencia de diez años del mundo de los largometrajes del director desde Bubba Ho-Tep (sin embargo, en 2005 participó en la serie de televisión Masters of Horror con la sólida Incident On and Off a Mountain Road). Coscarelli, más conocido por su gran saga Phantasm (la cual también espero comentar acá en algún momento), es un artesano del género, de aquellos que han forjado prácticamente toda su filmografía desde el mundo independiente amparado por una sensibilidad más cercana a la serie B que a la seriedad del horror más directo.

La película trata sobre Dave (Chase Williamson), quien decide contarle su historia a un reportero (Paul Giamatti) luego de que junto a su amigo John (Rob Mayes) consumieran una desconocida droga llamada salsa de soja. Esta sustancia les permite experimentar la realidad (o la carencia de ella…) alcanzando límites desconocidos desafiando el tiempo y el espacio, y entre medio, involucrándose en un plan para salvar al mundo de unas extrañas y silenciosas manifestaciones.

John Dies at the End es una clara continuación en la filmografía del director, e incluso funciona como una corroboración de su estatus como “director de culto”. Resulta más que evidente la tendencia e inclinación de Coscarelli por material poco convencional, e incluso, lo potencia aún más con imágenes que sin duda tienen el potencial de quedar grabadas en la mente del espectador (bigote-que-se-convierte-en-murciélago, ahí la dejo…). Sin embargo, hay una conciencia de parte del cineasta en la naturaleza de su propia historia que hace que nunca se la tome muy en serio, lo cual deriva en un claro beneficio para la película. Todo lo que ocurre en ella es tan demente, tan loco, que sería absurdo neutralizar su universo interno con seriedad. El director está claramente al tanto de lo anterior, y es desde allí que desarrolla su propuesta.

Estructurada bajo una narración no lineal (el tiempo es un océano, no el chorro de una manguera, como dice un personaje en algún momento) al menos durante la primera mitad de la película, la historia sí es cierto que sufre de falta de ritmo en el segundo acto, donde se ve afectada por un avance un tanto lento y torpe. Sin embargo, es ya en el tercer acto donde la película se encuentra totalmente cómoda, sintiéndose como el más sólido. Es aquí incluso, donde lo demente de la propuesta alcanza niveles mayores, apoyándose notablemente en la comedia, pero la solidez del desarrollo narrativo para este punto hace que el saldo sea muy positivo.

Finalmente, si bien la película resulta muy satisfactoria, hay que tener en cuenta que debido a su propuesta puede ser muy polarizadora. Es difícil que haya punto intermedio: o la película se ama o se odia. Lo descabellado de la película puede ser tan genial para algunos como imperdonablemente absurdo para otros. Quizás la mayor fortaleza, y al mismo tiempo, peor debilidad de la película.

John Dies at the End no es la mejor película de Don Coscarelli, pero es un gran regreso y continuación en la filmografía de uno de los directores de género más interesantes trabajando en la actualidad. Es de esperar que no tengamos que esperar otros diez años para su siguiente película.

Trailer: